25/10/09

LOS SUEÑOS

El vocablo sueño (del latín somnus, raíz original que se conserva en los cultismos somnífero, somnoliento y sonámbulo) designa tanto el acto de dormir como el deseo de hacerlo (tener sueño). Para el acto de soñar existe la palabra específica ensueño, aunque suele utilizarse también la genérica (tener un sueño = soñar). El adjetivo correspondiente a ensueño-sueño es onírico (del griego ónar, "ensueño").
Por analogía con el ensueño -que cumple a menudo fantasías del durmiente- se llama tambin sueño a cualquier anhelo o ilusión que moviliza a una persona. Metafóricamente, se afirma que una parte del cuerpo se le ha dormido a uno, cuando se pierde o reduce pasajeramente la sensibilidad en la misma (parestesia).
El sueño, en cuanto acto de dormir, es un estado de reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia -cuando el ser está despierto-el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración, latidos del corazón) y por una respuesta menor ante estímulos externos.

¿Cómo son los sueños? En los sueños estamos siempre sobre la escena, y por eso, usualmente los sueños, como dramas, tienen un principio, una parte media y un final. El principio prepara la escena del personaje. Y la situación, a menudo incluye una imagen del soñador. La parte media contiene típicamente un conflicto, alguna complicación o el desarrollo nuevo que crea una tensión con respecto a lo que había sucedido al principio. A menudo la imagen del sueño del soñador es en sí misma un foco central de este conflicto o tensión, tal como interactúa con otro desafiante, ya sea una situación o un personaje. Después está el final desenlace de sueño, en el que el conflicto o complicación termina y las diversas imágenes del sueño nos dan la idea de finalización o al menos de equilibrio. El estado último es desde luego el estado de vigilia, en el que el sueño llega a la conciencia o se olvida. Tipos de sueños.

- Sueño ordinario: Es el tipo de sueño cotidiano cargado con las cuestiones de la vida interior y exterior.
- Sueño de la sombra: Es protagonizado por la sombra, o aspecto reprimido, en el que hacemos algo extraño o algo que no nos atreveríamos a hacer en la vida exterior. Nos sorprende por nuestra instintividad, violencia o cualquier otra cuestión oculta.
- Sueño de confirmación: Es el que refleja significativamente un nuevo paso que hemos dado en nuestra vida y sentimos el aval de nuestra sabiduría interior.
- Sueño predictivo: Es el que representa acontecimientos del futuro o nos ayuda a que éstos sucedan.
- Sueño de prospectiva: Es aquel orientado al futuro, pero que sólo representa potencialidades o alternativas de acción.
- Sueños psíquicos: Despliegan el desarrollo de nuestras capacidades intuitivas implicando percepciones espontáneas en el tiempo y en el espacio que no pueden basarse en nuestro conocimiento exterior.
- Sueños lúcidos: Describen el estado de sueño en el que experimentamos fuerza de voluntad y libre albedrío. El soñador comprende que está soñando, como si observara un sueño dentro de otro sueño.
- Sueño grandioso: Aquel que evoca un sentimiento especialmente poderoso y que contenga un simbolismo universal y trascendente. Nos produce respeto por su significado y nos proporcionan una dirección curativa en la vida. Suelen tener una cualidad sincrónica con aspectos del exterior.
- Pesadillas: Sueños de ansiedad extrema en los que aquello a lo que uno no se enfrenta concientemente surge con plena fuerza inconsciente creando miedo o una sensación de peligro de aniquilación.

¿Qué es la Oniromancia? Es la técnica o arte por el cual se pretende adivinar o predecir acontecimientos futuros a través de los sueños. La oniromancia se basa en la antigua creencia de que los sueños son usualmente premonitorios avisando así de la posible ocurrencia de un acontecimiento o situación. El sueño es una función vital, sin él, los seres humanos no podríamos sobrevivir. Sin embargo, el sueño, no sólo se presenta cuando se duerme, en estado de vigilia también se sueña, ocurre durante esos cortos instantes de evasión en el que la mente deriva, se desconecta y divaga. Denominado ensoñación diurna o sueño diurno, se podría considerar éste un estado intermedio situado entre la vigilia y el sueño.El psicoanálisis moderno no fue el primero en cuestionarse si los sueños en sí tenían algún significado más allá de ser simples recuerdos aleatorios que cruzan la mente del durmiente. En culturas milenarias como la babilónica, egipcia, israelita, persa, india o china, esta cuestión ya había sido planteada incluso antes de la aparición de la escritura. Y se le asignaron efectos terapéuticos de la interpretación de los sueños. De este modo, el hombre antiguo daba y encontraba un sentido a sus sueños utilizando el lenguaje de los signos, de los símbolos, de los mitos y de las creencias. Más tarde, en los países islámicos la oniromancia fue el último arte adivinatorio aceptado por el profeta y predicado a los creyentes. Estos elaboraron un verdadero código moral o deontológico para su práctica. Las antiguas culturas entendían los sueños como mensajes enviados por los dioses, para iluminarles, prevenirles, advertirles y guiarles. La creencia actual más aceptada desde el punto de vista tanto neurológico como psicológico es que los sueños resultan naturalmente de las funciones cerebrales y orgánicas, que son fruto de deseos insatisfechos o inhibidos, o bien, que son simplemente un reordenamiento mental inconsciente que a su vez facilita la interpretación de posibles fallos en la conducta y favorecen tomas de conciencia mediante mensajes simbólicos esenciales que se manifiestan en forma de advertencias, avisan de ciertas situaciones, circunstancias, o acontecimientos que podrían presentarse en un futuro, si no se corrige una situación presente.

Los sueños premonitorios. Si se aborda la función del sueño desde un punto de vista terapéutico, se puede considerar que todo sueño alivia, libera o reconforta.
Así pues, para el alma humana soñar sería una necesidad vital. En este sentido, es importante constatar que, cualquiera que se
a el ángulo bajo el que se analice, estudie o interprete un sueño, todos los que se interesen por la función onírica común a todos los seres humanos coinciden en creer que el sueño siempre actúa a modo preventivo. Se trata de una virtud innata, en la que deberíamos inspirarnos en nuestra vida consciente y activa.
Por eso, así como cualquier sueño previene al soñador de un hecho, de un estado de una situación que le afecta personalmente, antes de que sufra las consecuencias, se puede llegar a la conclusión que un sueño, del tipo que sea, es premonitorio por sistema.
Lo que nos lleva a creer que todos poseemos un don de premonición, que aprovechamos de forma espontánea y normal cuando soñamos, aunque por supuesto sin saberlo. Puesto que casi nunca dominamos nuestros sueños. Dicho de otra manera, muchas veces no podemos decidir antes de dormirnos, únicamente con nuestra voluntad, el contenido del sueño que tendremos. De todas maneras…

¿Podemos controlar nuestros sueños? .No puedes controlar los sueños con la perfección que controlas, por ejemplo, con más o menos aciertos y reticencias, tus instintos, pulsaciones o impulsos. Sin embargo, si en estado consciente tu espíritu se ve impresionado por un sueño que acabas de tener mientras dormía y te parece cargado de sentido, te aconsejamos que te tomes el tiempo necesario para escribir tu sueño tal como lo recuerdas en aquel momento. En efecto, la memoria del sueño y la de la vida consciente no funcionan del todo con el mismo registro ni con los mismos criterios. La primera es mucho más volátil, fugaz e inasequible que la segunda.
Utiliza la imaginación, la emoción y las impresiones, por lo cual, a veces es difícil de traducir o comunicar en la realidad. Sin embargo, si admitimos que todo sueño es premonitorio, en el sentido de que, como acabamos de explicar previene de algo importante que nos afecta personalmente, es útil realizar este pequeño esfuerzo, tomar un poco de tu tiempo y aplicarte en la tarea de contarte “a ti mismo” por escrito tu sueño. De manera que integrarás en la realidad esta parte relativamente inasequible de ti mismo, producida en tu sueño. T, tarde o temprano, sabrás distinguir el mensaje que contiene. Con este fin, fíate siempre de tu primera impresión, en vez de llegar a los análisis demasiado teóricos o realistas que tendrás la tentación de realizar.
Evita asimismo referirte a demasiadas consideraciones o indicaciones exteriores, puesto que tu sueño contiene todas las informaciones necesarias para comprender su significado. En efecto, un sueño de idéntico contenido en dos personas distintas no tendrá necesariamente el mismo significado para ambos individuos en cuestión. Todo sueño es profundamente intrínseco y personal, y aunque recurrieras a una tercera persona o a tratados de interpretación de sueños (a no ser que sean rigurosamente científicos, y de éstos hay muy pocos), el único sentido importante es el que tú le des. Este sentido tal vez de entrada no lo encuentras. Pero desde el momento en que hayas escrito tu sueño, podrás releerlo, ir pensando en él y, en un momento u otro, obtendrás su significado profundo.

¿Cómo podemos controlar nuestros sueños y sacar partido de nuestros sueños premonitorios?. Veamos el mejor método para creer una especie de control inteligente sobre nuestros sueños, que casi siempre se nos escapa en nuestra vida de cada día. En efecto, todos nuestros sueños contienen mensajes de prevención, pero no todos tienen la misma importancia. Debemos fijarnos, pues, en aquellos que realmente nos impresionan e intentar que no se nos escapen. Te acabamos de explicar cómo debes actuar para retenerlos, captarlos y llevarlos hasta tu memoria consciente. Hecho esto, el día en que seas capaz de comprender el mensaje contenido en tu sueño, también serás capaz de influir sobre tu próximo o próximos sueños ¿Cómo? Existen dos posibilidades:

1ª. Has comprendido y asimilado perfectamente el sentido de aquel sueño que tanto te impresionó, sacas las conclusiones necesarias y actúas a modo preventivo en tu vida consciente.

Al respecto, te precisamos que no haremos alusión obligatoriamente a hechos o acontecimientos concretos de tu vida, sino que se trata, sobre todo, de movimientos interiores, sentimientos contradictorios, ideas que todos tendremos y actos consecutivos, a veces equivocados que entonces cometemos.

2º. Has comprendido el sentido de tu sueño, aun a pesar tuyo, sin realmente saberlo o ser consciente de ello, o de forma más intuitiva que práctica. No puedes, pues, obtener todas las conclusiones necesarias ni actuar a título preventivo.

- En el primer caso, con total conocimiento de causa, la noche antes de dormir, justo en aquel momento en que estás perfectamente relajado y te dispones a entrar en el sueño, intenta no dormir durante un corto instante, vuelve a pensar en tu sueño, aquel que fue revelador para ti, e imagina que te preguntas al respecto para saber si has interpretado bien, si lo has visto bien, si en lo sucesivo actúas acorde con el sentido del mensaje preventivo que te transmitió. Sin duda, entonces, volverás a tener otro sueño, que será la prolongación del primero, tal vez no esta noche, pero sí la noche siguiente, o la otra, puesto que a veces hay que llamar varias veces a la puerta antes de que se abra para iluminarnos.
- En la segunda opción, procede de igual modo que en la primera. Sin embargo, como no habrás comprendido el sentido real de tu sueño, tendrás otro sueño, que será como una repetición del primero, pero seguramente abordado desde otro punto de vista y te permitirá tal vez deducir el mensaje que contiene para ti.

Así pues, la evaluación del trabajo con sueños, significa elaborar el contexto, los valores, la continuidad, la novedad y la relación de todo lo que estás experimentando en tu vida. Y de ahí surge una conciencia; conciencia que se ve acompañada por una acción adecuada. La evaluación es la necesidad primaria de la acción futura. Y la reflexión es la preparación para la acción. En caso de que quieras practicar un poco con los datos que hemos recopilado de diversos textos, a continuación te exponemos un método sencillo y práctico para realizar tu trabajo con sueños

Las divisiones básicas del diario de sueños son las siguientes:
Fecha:
Título del sueño:
Sueño:
Comentarios:

Método de trabajo:
Trabajo:
Evaluación (*):